NUESTRA HISTORIA

LO SOÑAMOS,

TRABAJAMOS POR ELLO 

Y LO HICIMOS

Hola! soy la humana, mi nombre es Natalia y les contaré cómo nació nuestra Granja. Con Felipe, mi pareja, nos encanta el campo, los animales, la naturaleza. Cuando nos quisimos ir a vivir juntos, sabíamos que no queríamos seguir nuestra vida en la ciudad. Así que le pusimos todo el ñeque y comenzamos a buscar un pedacito de tierra. Uffa, eso fue muy agotador. Buscamos un año, pasamos por muchos lugares, íbamos a ‘tirar la toalla’ y dimos con un rinconcito mágico en la linda comuna de Talagante. Costó, pero llegó, un lugar de ensueño.

Luego de muchas mingas y reuniones con amig@s, este lugarcito comenzó a tomar forma, fueron largos años de mucho trabajo y aprendizaje. Sabíamos que queríamos compartir la vida con animales, vivir con y del campo, conectarnos con la naturaleza y nuestra tierra.

De a poco comenzaron a llegar nuevos amigues, primero fueron los perros, luego las cabras, los gatos y finalmente las protagonistas de esta historia, las gallinas. Nuestra relación con las gallinas comenzó a tomar fuerza y de a poco fueron poblando gran parte de nuestros espacios. Con el pasar del tiempo las chiquillas nos fueron cautivado con sus costumbres, y por supuesto, con sus preciados huevitos. Comenzamos a tener muchos huevitos, estos fueron regalados en un momento y luego comercializados entre amigos y familia.

La cosa fue creciendo y hoy en día son muchas las chiquillas que viven en la granja. La granja ha ido creciendo, logramos armar un invernadero, instalar paneles solares, tener nuestra huerta y plantar muchos arbolitos para generar más espacios naturales (sombras y perchas) que aporten al buen cuidado, felicidad de las chiquillas y por supuesto tener comidita limpia directa de nuestro jardín. ​

Somos unos convencidos de que necesitamos hacer las cosas diferentes, necesitamos desaprender para aprender de la tierra y con ella. Necesitamos alimentos limpios, libres de antibióticos y de agrotóxicos. Hoy, desde nuestro rincón queremos y trabajamos por hacer una agricultura diferente, responsable y consciente. ​

Cada día aprendemos un poquito más, esto es una constante transición. 

Granja Bravial

LA VIDA EN LA GRANJA

En la Granja Bravial queremos una vida sana, natural y más verde para el planeta. Nos despertamos todos los días a eso de las 07:00 de la mañana, hora donde la humana nos va a dar los buenos días, aunque ella sabe que (siempre siempre) nos despertamos antes que ella.  Ahí se lleva unos huevitos para su desayuno y a su vez se asegura que tengamos los bebederos y comederos funcionando para que partamos con power el día.

Más tarde llega Fredelin, nuestro apoyo incondicional. El Fred reparte alimento por todo el sector y sigue sacando huevitos, nos revisa también por si alguna presenta algún malestar o no se siente cómoda, de este modo le avisa a la humana.

Durante el día disfrutamos de las bondades de la Granja, podemos salir y entrar al gallinero cuando queremos, podemos saltar, correr y cacarear, también podemos realizar nuestros comportamientos naturales, como baños de sol, de tierra o arena, búsqueda de gusanos y bichos, pastorear y echar la talla con las amigas.​

Ya avanzado el día y cuando el sol se comienza a despedir, nos vamos de vuelta a nuestro gallinero para dormir todo lo que sea necesario. Nuestros guardias y amigos de la manada peluda nos acompañan y protege en las noches de cualquier intruso que quiera molestar nuestros dulces sueños.

¡Nos llevamos bien!

SOLTERAS Y FELICES

Somos un equipo de féminas gallináceas que viven felices y libres. Contamos con patios para caminar y kakarear entre nosotras, los humanos nos regalonean y se preocupan de nosotras día y noche.

La Granja cada vez evoluciona más, entregando mejoras en nuestros espacios y nuevos lugares donde poder disfrutar el día a día.

Entregamos día a día huevitos a la humana quién los hace llegar a toda la Región a través de sus repartos, tiendas amigas y mercados campesinos.